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El equipo del CAIRAT de la Politécnica reconstruye virtualmente el Salón Imperial de Sabadell
Un conjunto de planos del edificio, uno de los cines más antiguos de España, de estilo entre modernista y noucentista, se presenta en una exposición desde el lunes, 3 de abril, en el casal Pere IV de Sabadell.
El edificio, uno de los cines más antiguos de España, de un estilo a caballo entre el modernismo y el noucentisme, será derruido próximamente para volver a levantarlo con la ayuda del trabajo realizado por el equipo del CAIRAT, por encargo del Instituto para el Desarrollo Estratégico de Sabadell.
Encabezado por el profesor Joan Font, el equipo del CAIRAT ha medido palmo a palmo el viejo edificio, para poder llevar a cabo la simulación virtual y se ha pasado muchas horas empolvándose entre telarañas en el viejo Imperial, dibujándolo, tomando medidas y buscando los secretos constructivos, recuerda Font. Al principio explica su estado deteriorado y la oscuridad absoluta de algunos de sus rincones impresionaban y causaban un cierto desazón, pero después el espíritu del noble edificio ha seducido al equipo.
Se ha trabajado con
la ayuda de las nuevas técnicas informáticas así
como con los planos originales, otros planos levantados en 1996 y un estudio
de patologías realizado el mismo año por el Laboratorio
de Materiales de la Escuela Universitaria Politécnica de Barcelona
(EUPB). En un esfuerzo por refrescar la memoria histórica, este
documento elaborado a base de dibujos, colores, fotografías, datos
métricos y descripciones de materiales revela cómo era y
cómo se hizo el edificio, proyectado en 1911 por el arquitecto
Jeroni Martorell.
El popular salón,
que tiene una superficie de 1.237 m2 y un foro para 1.500 personas, se
ha recreado íntegramente, la geometría, la estructura y
los materiales de construcción, sin olvidar los detalles que conforman
lo que Joan Font denomina la dimensión emocional.
El proyecto virtual permite redescubrir los lugares y ambientes del teatro
más conocidos popularmente y pasearse entre bastidores, por los
rincones habitualmente ocultos al público, poniendo una especial
atención a la cabina de proyección un espacio que
antaño no era muy confortable y a aquella caja mágica
que constituye el escenario.
2000-04-30
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