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Investigadores del Campus de la UPC en Terrassa hacen visible lo invisible y miden la variabilidad del iris
El Centro de Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sistemas (CD6) de la UPC ha desarrollado una sofisticada técnica que permite ver, en color, la región infrarroja del espectro que es invisible para el ojo humano. La identificación de colectivos de personas, la alimentación, el textil, la detección de billetes falsos y la agricultura son algunos de los campos de aplicación de la técnica desarrollada. Asimismo, el CD6 también ha desarrollado un sistema digital muy preciso para la medida del color de los ojos, muy útil para la industria de prótesis oculares y de lentes de contacto de color.
A Jack Griffin, el científico convertido en el hombre Invisible, el año 1897 por el escritor H.G. Welles, le costaría algo más esconderse hoy en día. Welles, que además de novelista de ciencia-ficción era investigador, narra cómo Griffin consigue hacer coincidir el índice refractivo de la luz del cuerpo humano con el del aire, de forma que el cuerpo no la absorbe ni la refleja. Había conseguido la fórmula de la invisibilidad.
El Centro de Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sitemas (CD6) ha desarrollado un sofisticado sistema a través del cual se puede ver en color la energía infrarroja que el ojo humano no capta. Es decir, con este sistema se puede ver una parte del espectro invisible. Y es que el ojo humano tiene limitaciones, sólo podemos ver los colores que están dentro de una longitud de onda entre los 380 y los 780 nanómetros. Más allá de los 800 nanómetros no distinguimos diferencias.
Poder acceder a longitudes de onda más allá del límite humano ofrece nuevas posibilidades tecnológicas en muchas áreas, como por ejemplo la seguridad y la autentificación de billetes de curso legal, mediante marcas infrarrojas transparentes para el ojo humano que, con el sistema desarrollado, se ven en color.
También abre nuevos caminos de estudio en el sector alimentario, donde se puede afinar más en la composición o en el grado de conservación de determinados alimentos, puesto que permite cambiar la energía infrarroja que reflejen según estas características. Incluso en el sector agrícola se puede emplear esta tecnología para captar mejor los cambios en el proceso de crecimiento de los sembrados o para detectar precozmente especies ajenas y plagas, puesto que permitirá estudiar los rangos de pseudocoloración del infrarrojo.
El sistema se compone de una cámara fotográfica digital (CCD), con sensibilidad al NIR (Near Infrared, o infrarrojo próximo), cinco filtros infrarrojos y una fuente de luz estabilizada. Con estos tres elementos el sistema capta cinco imágenes monocromáticos infrarrojas diferentes de una muestra determinada. Las imágenes se graban y se presentan en un monitor. El sistema, después, asigna a las imágenes pseudocolores dentro de los rangos rojo, verde o azul. Es decir, colores hipotéticos que podrían tener la muestra dentro del espectro invisible, porque pensar en color dentro del invisible no tiene sentido. La asignación se debe hacer de manera arbitraria, y los investigadores la han realizado de dos maneras: potenciando las diferencias del color en la muestra original o bien siguiendo el modelo de visión humana. De esta manera se consigue hacer visibles los diferentes colores en una muestra que, a simple vista, nos sería imposible ver.
En definitiva, con un equipo óptico adecuado y la técnica de pseudocoloración se puede obtener información espectral (de los colores) dentro de la zona NIR o del infrarrojo próximo y aumentar la discriminación de las características de una muestra determinada que quedan escondidas para el ojo humano.
El CD6 de la UPC también ha desarrollado una técnica para hacer un estudio sobre el color de los ojos humanos, en concreto del iris, la parte del ojo que contiene el color. Con un sistema multiespectral similar al anterior, los investigadores del CD6 han evaluado la gran variabilidad de color de más de 100 iris, unas 70 prótesis oculares y 17 tipos de lentes de contacto de color. La información resultante del estudio es de gran valor para la medicina y la industria cosmética y protésica.
Aun cuando a simple vista vemos el color de los ojos azul, marrón o verde, detrás de estos colores se esconde un montón de matices que no se ven. Con instrumentación óptica estándar sólo se puede extraer información de coloraciones medianas porque se miden regiones muy amplias del iris. Ahora, con el sistema del CD6, basado en una cámara digital en color, se pueden obtener imágenes del ojo con una gran amplificación que permite analizar regiones del iris muy pequeñas y que tienen una coloración uniforme. El CD6 mide el color de diferentes partes del iris, determina la reflectancia espectral del ojo (la manera como absorbe y refleja la luz) y calcula las diferencias de color entre diferentes regiones del iris o entre diferentes ojos. Las conclusiones del estudio hecho por los investigadores de la Politécnica se darán a conocer en el Congreso Internacional del Color que tendrá lugar en Terrassa del 9 al 13 de junio.
Según los expertos del CD6, los fabricantes de prótesis oculares afinan bastante en el momento de colorear el ojo protésico y presentan una luminosidad muy similar a la del ojo humano. Aun así, las lentes de contacto de colores son bastante irreales y poco tienen que ver con los colores naturales de los ojos. Por lo tanto, las lentes de contacto coloreadas podrían mejorar su naturalidad usando pigmentos con tonalidades más próximas a las del ojo, sobre todo a los de color azul.
En relación a las prótesis, las coloraciones que utilizan los fabricantes son adecuadas. Aunque haría falta ampliar el estudio a ojos de más colores porque en la zona mediterránea predominan los ojos marrones y son escasos los ojos azules o de otros colores.
El Centro para el Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sistemas (CD6), ubicado en el Campus de Terrassa y dirigido por Jaume Pujol, orienta su actividad a satisfacer la demanda de sectores industriales en el ámbito de la ingeniería óptica, a través de proyectos de transferencia de tecnología, prestación de servicios especializados, asesoramiento técnico puntual o formación adaptada a las necesidades particulares de cada empresa.
El centro ha sido reconocido como grupo de investigación consolidado por la Generalitat de Catalunya desde 1993, como centro específico de investigación por la UPC desde 1997 y es miembro de la Red de Centros de Innovación Tecnológica (Red IT) del CIDEM.
La actividad del CD6 ha dado lugar a numerosas contribuciones científicas publicadas en revistas internacionales, 15 patentes (de las cuales diversas están en explotación) y a la creación de tres nuevas empresas de base tecnológica que explotan resultados de investigación propios del centro.
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