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Se prevé que en diciembre de 2015 el CENSAT esté plenamente operativo y forme parte de la red de Centros de Innovación Compartida de Barcelona
Acuerdo para crear el Centro de Aplicaciones Civiles de Microsatélites en Barcelona
La UPC, el Ayuntamiento de Barcelona, la Universidad de Barcelona (UB), la Universidad de Florida y el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC), han firmado, el 18 de junio, un acuerdo que tiene como objetivo la creación de un Centro de Tecnologías y Aplicaciones para pequeños Satélites (CENSAT). La iniciativa, que se desarrolla en el marco del Barcelona Knowledge Campus (UB-UPC).
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18/06/2014
El 18 de junio, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, ha presidido el acto de firma de un acuerdo entre la Universidad de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), la Universidad de Florida y el Instituto cartográfico y Geológico de Cataluña para la constitución de un consorcio que tiene por objetivo la creación de un Centro de Tecnologías y Aplicaciones para pequeños Satélites (CENSAT) en el marco del Barcelona Knowledge Campus —de la UB y la UPC—, una iniciativa que cuenta con el impulso y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona. Este centro permitirá reforzar el liderazgo de Barcelona en el ámbito de las smart cities aprovechando las potencialidades de las misiones espaciales para generar y desarrollar conocimientos tecnológicos y científicos que ayuden a mejorar los servicios públicos y hacerlos más eficientes.
Esta iniciativa se enmarca dentro del acuerdo de estado asumido, en octubre de 2011, entre Florida (Estados Unidos) y España, impulsado por la exministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, con el objetivo principal de impulsar el liderazgo global en la fabricación y operaciones de microsatélites para aplicaciones científicas y comerciales.
Este centro, además, se encargaría de centralizar la investigación en áreas de nuevo y rápido desarrollo relacionadas con Big Data o de gestión de las smart cities por parte de la administración, para mejorar los servicios públicos y hacerlos más eficientes en campos como la microelectrónica, la eficiencia energética o de gestión medioambiental.
El centro deberá especializarse, pues, en el diseño de los subsistemas y plataformas que conforman las cargas útiles, así como los sistemas de control y comunicaciones asociados, con la voluntad de que las tecnologías que se desarrollen se puedan transferir a la sociedad bajo un acuerdo marco de explotación. El centro, también deberá aprovechar la capacidad formativa y experiencia operacional de las instituciones firmantes de este acuerdo para formar la nueva generación de ingenieros y científicos en este nuevo campo de investigación y aplicaciones que se deriva.
Se espera que en diciembre de 2015, el CENSAT, con sede en Barcelona y oficina permanente en la Universidad de Florida, esté ya plenamente operativo y forme parte de la red de Centros de Innovación Compartida de Barcelona. Su financiación deberá proceder tanto de los contratos con empresas del sector privado como de proyectos competitivos del sector público europeo y de los Estados Unidos, que garanticen su sostenibilidad financiera, científica y tecnológica, a fin de traccionar, ayudar e impulsar el sector espacial en Cataluña.
Los micro y nanosatélites, con pesos comprendidos entre 2 y 100 kg, permiten poner al alcance de empresas, administraciones y centros de investigación el acceso al espacio a un coste muy reducido y con un tiempo mucho más corto que el de un satélite convencional. De esta manera, se pueden desarrollar experimentos científicos y aplicaciones civiles dirigidas a muchos sectores de actividad como el agropecuario, el del control y la seguridad ambiental o la monitorización del entorno metropolitano y marítimo, entre otros, en un nuevo y más favorable escenario de relación coste y riesgo.
Algunos ejemplos: Barcelona en estos momentos hace una apuesta por las tecnologías con mayor potencial futuro de cara a sus aplicaciones ciudadanas: impresión 3-D (con los Ateneos de Fabricación), Internet de las Cosas (todo conectado) y pequeños satélites. Esta última es una tecnología que pone el espacio al alcance de organizaciones (como las ciudades) que antes no podían plantear. Con el nuevo centro, Barcelona abre el camino de muchas ciudades que apostarán por esta nueva oportunidad.
Esta iniciativa, que se pone en marcha con el mundo académico y de la investigación, abre las puertas a un nuevo mercado aeroespacial con muchas oportunidades de negocio para las empresas, ya que se prevé que en 2020 se pongan en órbita entre 120 y 180 pequeños satélites anuales. Un sector en el que Cataluña puede sobresalir aprovechando y aglutinando las pericias y el saber hacer de las empresas, instituciones y grupos de investigación universitarios que hoy en día ya disponen de una amplia y reconocida experiencia en el sector aeroespacial.
Por otra parte, en cuanto a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona (ETSETB), el grupo de investigación de Micro y Nano-Tecnologías y el grupo de investigación en Teledetección, entre otros, con su dilatada actividad de investigación en diferentes campos vinculados a la aeronavegación, también pueden hacer aportaciones importantes en el CENSAT. De hecho, esta escuela dispone del Laboratorio de Cargas Útiles y Pequeños Satélites, el Nanosat Lab, donde se desarrolla el pequeño satélite, que viajará al espacio en los próximos meses, con seis experimentos a bordo.
Como asegura el impulsor de esta iniciativa, Jordi Berenguer, profesor e investigador de la EETAC, "se trata de aglutinar toda la actividad de investigación de la UPC en el campo aeroespacial". De aquí al final del año, se intentará hacer una propuesta concreta de trabajo "para abordar los nanosatélites desde el diseño, hasta su puesta en órbita y la posterior explotación de datos", explica Berenguer.
Esta iniciativa se enmarca dentro del acuerdo de estado asumido, en octubre de 2011, entre Florida (Estados Unidos) y España, impulsado por la exministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, con el objetivo principal de impulsar el liderazgo global en la fabricación y operaciones de microsatélites para aplicaciones científicas y comerciales.
Aplicaciones ‘made in BCN’
El objetivo del CENSAT es que actúe como centro tecnológico y de investigación en el ámbito de los micro y nanosatélites, en estrecha colaboración con la empresa privada, cubriendo desde el análisis y diseño de las misiones hasta el tratamiento y la explotación de los datos que se generen, para usos comerciales y científicos, especialmente las procedentes de los proyectos científicos que se impulsen en los ámbitos de las ciencias de la vida, la observación de la Tierra y la astronomía.Este centro, además, se encargaría de centralizar la investigación en áreas de nuevo y rápido desarrollo relacionadas con Big Data o de gestión de las smart cities por parte de la administración, para mejorar los servicios públicos y hacerlos más eficientes en campos como la microelectrónica, la eficiencia energética o de gestión medioambiental.
El centro deberá especializarse, pues, en el diseño de los subsistemas y plataformas que conforman las cargas útiles, así como los sistemas de control y comunicaciones asociados, con la voluntad de que las tecnologías que se desarrollen se puedan transferir a la sociedad bajo un acuerdo marco de explotación. El centro, también deberá aprovechar la capacidad formativa y experiencia operacional de las instituciones firmantes de este acuerdo para formar la nueva generación de ingenieros y científicos en este nuevo campo de investigación y aplicaciones que se deriva.
Se espera que en diciembre de 2015, el CENSAT, con sede en Barcelona y oficina permanente en la Universidad de Florida, esté ya plenamente operativo y forme parte de la red de Centros de Innovación Compartida de Barcelona. Su financiación deberá proceder tanto de los contratos con empresas del sector privado como de proyectos competitivos del sector público europeo y de los Estados Unidos, que garanticen su sostenibilidad financiera, científica y tecnológica, a fin de traccionar, ayudar e impulsar el sector espacial en Cataluña.
Los micro y nanosatélites, con pesos comprendidos entre 2 y 100 kg, permiten poner al alcance de empresas, administraciones y centros de investigación el acceso al espacio a un coste muy reducido y con un tiempo mucho más corto que el de un satélite convencional. De esta manera, se pueden desarrollar experimentos científicos y aplicaciones civiles dirigidas a muchos sectores de actividad como el agropecuario, el del control y la seguridad ambiental o la monitorización del entorno metropolitano y marítimo, entre otros, en un nuevo y más favorable escenario de relación coste y riesgo.
La apuesta de Barcelona por las nuevas tecnologías
Así pues, esta nueva oportunidad tecnológica, sumada a la Capitalidad Mundial del Móvil, a la Capital Europea de la Innovación, y la apuesta de Barcelona por las nuevas tecnologías aplicadas al urbanismo como palanca de transformación de las ciudades, posiciona la capital catalana como un referente de las ciudades inteligentes.Algunos ejemplos: Barcelona en estos momentos hace una apuesta por las tecnologías con mayor potencial futuro de cara a sus aplicaciones ciudadanas: impresión 3-D (con los Ateneos de Fabricación), Internet de las Cosas (todo conectado) y pequeños satélites. Esta última es una tecnología que pone el espacio al alcance de organizaciones (como las ciudades) que antes no podían plantear. Con el nuevo centro, Barcelona abre el camino de muchas ciudades que apostarán por esta nueva oportunidad.
Esta iniciativa, que se pone en marcha con el mundo académico y de la investigación, abre las puertas a un nuevo mercado aeroespacial con muchas oportunidades de negocio para las empresas, ya que se prevé que en 2020 se pongan en órbita entre 120 y 180 pequeños satélites anuales. Un sector en el que Cataluña puede sobresalir aprovechando y aglutinando las pericias y el saber hacer de las empresas, instituciones y grupos de investigación universitarios que hoy en día ya disponen de una amplia y reconocida experiencia en el sector aeroespacial.
La aportación de la UPC
La UPC aporta al proyecto el ámbito de experiencia tanto de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación y Aeroespacial de Castelldefels (EETAC) con respecto a la investigación y docencia en sistemas de navegación aérea, sistemas y tecnologías espaciales, astrofísica, sensores , materiales y redes y sistemas de comunicaciones, como de la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona (ESAB) en cuanto a la aplicación de la teledetección en el control de cultivos extensivos, la detección de plagas, la agricultura de precisión, y en cuanto al diseño de experimentos biológicos para desarrollar en condiciones de microgravedad. Asimismo, el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) también puede aportar su conocimiento en el ámbito del diseño de superficies ópticas hidrófobas aplicadas a las lentes de los sensores ópticos embarcados, así como el Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC) que puede aportar toda su experiencia en Big Data para aplicarlo al procesado del gran volumen de datos que diariamente cada satélite puede generar.Por otra parte, en cuanto a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona (ETSETB), el grupo de investigación de Micro y Nano-Tecnologías y el grupo de investigación en Teledetección, entre otros, con su dilatada actividad de investigación en diferentes campos vinculados a la aeronavegación, también pueden hacer aportaciones importantes en el CENSAT. De hecho, esta escuela dispone del Laboratorio de Cargas Útiles y Pequeños Satélites, el Nanosat Lab, donde se desarrolla el pequeño satélite, que viajará al espacio en los próximos meses, con seis experimentos a bordo.
Como asegura el impulsor de esta iniciativa, Jordi Berenguer, profesor e investigador de la EETAC, "se trata de aglutinar toda la actividad de investigación de la UPC en el campo aeroespacial". De aquí al final del año, se intentará hacer una propuesta concreta de trabajo "para abordar los nanosatélites desde el diseño, hasta su puesta en órbita y la posterior explotación de datos", explica Berenguer.
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