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Reportaje publicado en la revista Informacions, número 256 (enero-febrero 2013)
Curtiduría: la investigación impregna la piel
Los adelantos científicos en ámbitos como por ejemplo la nanotecnología abren un nuevo escenario en el curtido de las pieles. En Europa, la artesanía milenaria deja una industria que recurre a la I+D para conseguir cuero con propiedades innovadoras y procesos más sostenibles. La Cátedra A3 in Leather Innovation, en la que participa la UPC y con sede en Igualada, se ha convertido en un socio tecnológico de referencia internacional para el clúster de la piel.
20/02/2013
A pesar de que el interés para conservar la piel de los animales se remonta a la prehistoria, los artículos de cuero son omnipresentes en el siglo XXI. Zapatos, cinturones, chaquetas o bolsas de mano forman parte de la indumentaria diaria de muchas personas, y también está presente en hogares y vehículos que incorporan, por ejemplo, tapicerías de piel.
Para obtener este producto, hay que curtir la piel de los animales para parar el proceso de descomposición natural del tejido. Esto se consigue con un tratamiento químico, que actúa sobre las fibras de colágeno de la piel y estabiliza la materia proteínica. Esta transformación química actualmente se puede producir con agentes vegetales, sintéticos y sobre todo minerales, puesto que las sales de cromo se usan para adobar el 90 % del cuero producido en Europa. La curtiduría también incluye procesos mecánicos para complementar el proceso de fabricación. Una vez curtida, en la fase del acabado, se incorporan productos que otorgan las propiedades físicas y estéticas que se quieren obtener.
Las industrias actuales han dejado atrás el estigma medieval que las vinculaba a la suciedad y a los malos olores. En las últimas décadas, los talleres artesanales se han reducido y han surgido industrias muy tecnológicas y con una innovación constante. Estas encaran los retos de la depuración del sustancioso volumen de aguas residuales que se producen y la eliminación de los productos químicos utilizados. En los países más desarrollados, las industrias recurren a la I+D para conseguir respetar el medio ambiente y obtener productos con una calidad contrastada.
La producción global de pieles curtidas se concentra en una veintena de países, liderados por China, con el Estado español en octava posición. Más de la mitad de la producción de España corresponde a Catalunya, especialmente al clúster curtidor situado en Igualada. La capital de Anoia acoge la Escuela de Ingeniería de Igualada (EEI), centro de formación vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), que es de referencia internacional para el sector. Conjuntamente con la Universidad de Northampton, son los únicos centros de Europa que ofrecen estudios universitarios de curtiduría. El conocimiento especializado de los investigadores e investigadoras de la EEI lo convierte en un agente clave para impulsar la innovación de las empresas adoberas.
El equipo dirigido por Anna Bacardit y Lluís Ollé, miembros del grupo de investigación en Ingeniería y Biotecnología (Engibio) de la UPC y de la Cátedra A3 in Leather Innovation, participa en proyectos nacionales e internacionales. La mejora medioambiental de los procesos y productos de la curtiduría es una de las principales líneas de investigación.
La elaboración de pieles de alta gama con formulaciones libres de cromo se trabaja en un proyecto que tiene el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), denominado Chrome-free. En la curtiduría se utiliza el cromo III, que si se llega a oxidar acontece cromo VI, que es tóxico, por lo cual se buscan otros productos para estabilizar la proteína colágena.
El uso masivo de agentes vegetales, como por ejemplo los taninos, que se extraen de los castaños y otros árboles y arbustos, tiene muchos inconvenientes, entre los cuales está el riesgo de deforestación. Es por eso que se está trabajando en otro proyecto europeo, denominado Lowest. “En este proyecto desarrollamos agentes sintéticos, que sean económicamente competitivos y que tengan unas funcionalidades iguales o superiores a las actuales”, explica Anna Bacardit.
En la Cátedra A3 in Leather Innovation se desarrollan nuevos materiales nanoestructurados que, aplicados en la fase del acabado del proceso de curtido, mejoran las funcionalidades. Actualmente, los investigadores e investigadoras trabajan en estrecha colaboración con un conjunto de empresas para mejorar las tapicerías de los asientos para espacios y vehículos públicos. Se trata del proyecto Nanopelltech, incluido en el programa de núcleos de innovación tecnológica de ACC1Ó, la agencia de apoyo a la innovación y la internacionalización de la empresa catalana.
La Cátedra A3 es el socio tecnológico de las cinco empresas integradas en el proyecto. El equipo ha desarrollado nuevos nanomateriales que otorgan a la piel y el tejido de los asientos características antibacterianas, ignífugas y de autolimpieza.
“Mediante superficies nanoestructuradas que repelen la suciedad facilitamos el mantenimiento del asiento y mejoramos la higiene”, afirma Lluís Ollé. De este modo, se incrementa la seguridad sanitaria de las personas usuarias, que también se benefician de la mejora en los tratamientos de ignifugación. En lugar de aplicarlos directamente sobre el cuero o el tejido como hasta ahora, gracias a la nanotecnología se aplican productos encapsulados. “Estos productos sólo actúan si se produce el fuego, de forma que en condiciones habituales no entran en contacto con las personas”, añade Anna Bacardit.
El cuero de los asientos también incorpora nanocápsulas con una función autoreparadora: si se produce una rascadura leve en la tapicería, liberan un producto que cubre el pequeño daño.
El desarrollo de estos productos nanoestructurados se ha llevado a cabo con las empresas Colorantes Industriales, que ha hecho el estudio de la formulación, y Eco Poltech, que ha sintetizado los nanomateriales. Pero, tal como subraya Bacardit, “el proyecto ha llevado el adelanto de la nanotecnología más allá del laboratorio y ha ayudado a las empresas a incorporar el uso de los nanomateriales en el proceso de producción, un paso muy necesario para que la investigación aporte un beneficio a la sociedad”. Así, se ha colaborado con Curtits Aqualata, que ha producido la piel para la tapicería; con la compañía Figueras International Seating, que ha hecho un prototipo de asiento para el espacio público, y con Aunde, que ha producido un asiento para autobuses. Este último prototipo se ha incorporado a dos autobuses y se está testando para validar las funcionalidades.
Y es que la investigación en el ámbito de la curtiduría aporta valor más allá de la industria de la moda. El conocimiento de los materiales de colágeno hace posibles aplicaciones de biotecnología en sectores como por ejemplo el cosmético y el farmacéutico, y también se establecen relaciones con sectores como el papelero, las artes gráficas, la química y, incluso, la industria cultural.
Por encargo de esta compañía, se simulan artificialmente los procesos de envejecimiento de la piel. La información obtenida se introducirá en una base de datos que facilitará el estudio y la datación de las piezas históricas. El fruto de la investigación también estará a disposición de las empresas dedicadas a elaborar facsímiles y reproducciones de documentos. “La investigación permitirá reproducir los originales, como por ejemplo las tapas de cuero de un antiguo manuscrito, de una manera más rápida, económica y con más calidad, puesto que actualmente se elaboran mayoritariamente con un método artesanal y no homogéneo”, concluye Ollé.
Para obtener este producto, hay que curtir la piel de los animales para parar el proceso de descomposición natural del tejido. Esto se consigue con un tratamiento químico, que actúa sobre las fibras de colágeno de la piel y estabiliza la materia proteínica. Esta transformación química actualmente se puede producir con agentes vegetales, sintéticos y sobre todo minerales, puesto que las sales de cromo se usan para adobar el 90 % del cuero producido en Europa. La curtiduría también incluye procesos mecánicos para complementar el proceso de fabricación. Una vez curtida, en la fase del acabado, se incorporan productos que otorgan las propiedades físicas y estéticas que se quieren obtener.
Las industrias actuales han dejado atrás el estigma medieval que las vinculaba a la suciedad y a los malos olores. En las últimas décadas, los talleres artesanales se han reducido y han surgido industrias muy tecnológicas y con una innovación constante. Estas encaran los retos de la depuración del sustancioso volumen de aguas residuales que se producen y la eliminación de los productos químicos utilizados. En los países más desarrollados, las industrias recurren a la I+D para conseguir respetar el medio ambiente y obtener productos con una calidad contrastada.
La producción global de pieles curtidas se concentra en una veintena de países, liderados por China, con el Estado español en octava posición. Más de la mitad de la producción de España corresponde a Catalunya, especialmente al clúster curtidor situado en Igualada. La capital de Anoia acoge la Escuela de Ingeniería de Igualada (EEI), centro de formación vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), que es de referencia internacional para el sector. Conjuntamente con la Universidad de Northampton, son los únicos centros de Europa que ofrecen estudios universitarios de curtiduría. El conocimiento especializado de los investigadores e investigadoras de la EEI lo convierte en un agente clave para impulsar la innovación de las empresas adoberas.
El equipo dirigido por Anna Bacardit y Lluís Ollé, miembros del grupo de investigación en Ingeniería y Biotecnología (Engibio) de la UPC y de la Cátedra A3 in Leather Innovation, participa en proyectos nacionales e internacionales. La mejora medioambiental de los procesos y productos de la curtiduría es una de las principales líneas de investigación.
La elaboración de pieles de alta gama con formulaciones libres de cromo se trabaja en un proyecto que tiene el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), denominado Chrome-free. En la curtiduría se utiliza el cromo III, que si se llega a oxidar acontece cromo VI, que es tóxico, por lo cual se buscan otros productos para estabilizar la proteína colágena.
El uso masivo de agentes vegetales, como por ejemplo los taninos, que se extraen de los castaños y otros árboles y arbustos, tiene muchos inconvenientes, entre los cuales está el riesgo de deforestación. Es por eso que se está trabajando en otro proyecto europeo, denominado Lowest. “En este proyecto desarrollamos agentes sintéticos, que sean económicamente competitivos y que tengan unas funcionalidades iguales o superiores a las actuales”, explica Anna Bacardit.
Nanotecnología
La investigación también abre las puertas a la industria para producir un cuero de más calidad y con características hasta ahora inimaginables. Esto es posible gracias a la nanotecnología, que explora las propiedades diferenciadas que tienen los materiales a escala nanométrica. En la Cátedra A3 in Leather Innovation se desarrollan nuevos materiales nanoestructurados que, aplicados en la fase del acabado del proceso de curtido, mejoran las funcionalidades. Actualmente, los investigadores e investigadoras trabajan en estrecha colaboración con un conjunto de empresas para mejorar las tapicerías de los asientos para espacios y vehículos públicos. Se trata del proyecto Nanopelltech, incluido en el programa de núcleos de innovación tecnológica de ACC1Ó, la agencia de apoyo a la innovación y la internacionalización de la empresa catalana.
La Cátedra A3 es el socio tecnológico de las cinco empresas integradas en el proyecto. El equipo ha desarrollado nuevos nanomateriales que otorgan a la piel y el tejido de los asientos características antibacterianas, ignífugas y de autolimpieza.
“Mediante superficies nanoestructuradas que repelen la suciedad facilitamos el mantenimiento del asiento y mejoramos la higiene”, afirma Lluís Ollé. De este modo, se incrementa la seguridad sanitaria de las personas usuarias, que también se benefician de la mejora en los tratamientos de ignifugación. En lugar de aplicarlos directamente sobre el cuero o el tejido como hasta ahora, gracias a la nanotecnología se aplican productos encapsulados. “Estos productos sólo actúan si se produce el fuego, de forma que en condiciones habituales no entran en contacto con las personas”, añade Anna Bacardit.
El cuero de los asientos también incorpora nanocápsulas con una función autoreparadora: si se produce una rascadura leve en la tapicería, liberan un producto que cubre el pequeño daño.
El desarrollo de estos productos nanoestructurados se ha llevado a cabo con las empresas Colorantes Industriales, que ha hecho el estudio de la formulación, y Eco Poltech, que ha sintetizado los nanomateriales. Pero, tal como subraya Bacardit, “el proyecto ha llevado el adelanto de la nanotecnología más allá del laboratorio y ha ayudado a las empresas a incorporar el uso de los nanomateriales en el proceso de producción, un paso muy necesario para que la investigación aporte un beneficio a la sociedad”. Así, se ha colaborado con Curtits Aqualata, que ha producido la piel para la tapicería; con la compañía Figueras International Seating, que ha hecho un prototipo de asiento para el espacio público, y con Aunde, que ha producido un asiento para autobuses. Este último prototipo se ha incorporado a dos autobuses y se está testando para validar las funcionalidades.
Y es que la investigación en el ámbito de la curtiduría aporta valor más allá de la industria de la moda. El conocimiento de los materiales de colágeno hace posibles aplicaciones de biotecnología en sectores como por ejemplo el cosmético y el farmacéutico, y también se establecen relaciones con sectores como el papelero, las artes gráficas, la química y, incluso, la industria cultural.
Mejorar la restauración
En este sentido, el equipo investigador de la Cátedra A3 de la UPC está estudiando el proceso del envejecimiento de la piel para mejorar la restauración. La investigación se hace en el marco de un proyecto europeo para crear una herramienta para la evaluación de los daños y el deterioro de cueros y pergaminos que se encuentran en los museos y otros fondos históricos. Impulsado por la organización europea Eureka, el proyecto ADAS agrupa organizaciones y empresas de Rumanía y España, entre las cuales hay Curtits Aqualata. Por encargo de esta compañía, se simulan artificialmente los procesos de envejecimiento de la piel. La información obtenida se introducirá en una base de datos que facilitará el estudio y la datación de las piezas históricas. El fruto de la investigación también estará a disposición de las empresas dedicadas a elaborar facsímiles y reproducciones de documentos. “La investigación permitirá reproducir los originales, como por ejemplo las tapas de cuero de un antiguo manuscrito, de una manera más rápida, económica y con más calidad, puesto que actualmente se elaboran mayoritariamente con un método artesanal y no homogéneo”, concluye Ollé.
I+D e industria: la Cátedra A3 in Leather Innovation
La vinculación de la capacidad de investigación de los investigadores e investigadoras de la Escuela de Ingeniería de Igualada (EEI) con la industria del curtido se ha potenciado con la creación, a principios del 2012, de la Cátedra A3 in Leather Innovation. Se trata de una iniciativa conjunta de la UPC —a través de la EEI—, el Ayuntamiento de Igualada, la Asociación de Investigación de las Industrias del Curtido y Anexas (AIICA) y la Asociación Química Española de la Industria del Cuero (AQEIC). Un total de 175 empresas, desde pymes hasta multinacionales como por ejemplo Louis Vuitton, Loewe, Tous, Kemira, BASF, Munich o Inditex, solicitan a la Cátedra servicios vinculados a la investigación.
La vinculación de la capacidad de investigación de los investigadores e investigadoras de la Escuela de Ingeniería de Igualada (EEI) con la industria del curtido se ha potenciado con la creación, a principios del 2012, de la Cátedra A3 in Leather Innovation. Se trata de una iniciativa conjunta de la UPC —a través de la EEI—, el Ayuntamiento de Igualada, la Asociación de Investigación de las Industrias del Curtido y Anexas (AIICA) y la Asociación Química Española de la Industria del Cuero (AQEIC). Un total de 175 empresas, desde pymes hasta multinacionales como por ejemplo Louis Vuitton, Loewe, Tous, Kemira, BASF, Munich o Inditex, solicitan a la Cátedra servicios vinculados a la investigación.
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