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La UPC se adhiere al manifiesto 'Más industria: la respuesta catalana a la crisis'
La UPC se ha adherido al manifiesto 'Más industria: la respuesta catalana a la crisis', impulsado por sindicatos y patronales, colegios profesionales, instituciones académicas y otras entidades relacionadas con el mundo de la industria, para marcar unas prioridades claras al nuevo gobierno catalán que ayuden a salir cuando antes mejor de la actual crisis económica.
03/12/2012
El manifiesto, hecho público el 3 de diciembre, en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona, es el siguiente:
A estas alturas, la mejor respuesta para salir de la crisis, la mejor manera para reactivar la economía y comenzar el camino de la recuperación bien posicionados es la potenciación de la industria y la economía productiva.
La industria forma el núcleo de la genética del tejido productivo catalán, núcleo a partir del cual se generan nuevos procesos y actividades económicas. Es por eso que aunque el peso directo en el conjunto de la economía es aproximadamente de un 18%, las actividades integradas en el perímetro de la nueva industria representan cerca del 50% de la economía catalana. La industria, con los servicios asociados a la misma, es la rama productiva donde se obtienen mayores incrementos de productividad, la pieza clave para generar, aplicar y difundir adelantos en innovación e investigación, así como el elemento capital para la competitividad exterior vía exportaciones. Es en los sectores industriales donde se puede generar más estabilidad y mejores condiciones laborales.
Pero precisamente para salir reforzados, para asentar las bases de esta industria renovada nos hace falta un gran pacto social. Hace falta que nos pongamos de acuerdo en cuáles son los ejes sobre los cuales hay que hacer girar el crecimiento para hacerlo seguro, constante y sostenible, aprendiendo de los errores pasados, así como de los modelos internacionales de éxito que nos permitan, en un futuro, afrontar turbulencias como las actuales con garantías y firmeza.
Es necesario encontrar una solución para la capitalización de las empresas del sector, reorientando el capital financiero para que las empresas industriales puedan tener acceso a liquidez circulante, así como a recursos estables a largo plazo. Esto sólo se consigue en los mercados financieros internacionales, a los cuales es difícil acceder, y una vez se llega, hay que tener en cuenta el coste del endeudamiento como diferencial competitivo con otras economías de la zona euro.
La industria catalana en genérico es un complejo tejido de especificidades sectoriales que hay que tener en cuenta, dado que es a partir de estas especificidades de sector que podemos encontrar vectores de competitividad y explotarlos. De este modo, fruto de procesos de clusterización, u otros tipos de colaboración interempresarial, se puede aprovechar un modelo de éxito como eje tractor de la economía del país. Se tienen que aplicar herramientas de cooperación entre empresas para lograr la fortaleza necesaria para competir en igualdad de condiciones en los mercados financieros y en las plataformas de distribución. La realidad de la dimensión reducida de muchas de nuestras empresas tiene que ser compensada por la vía de la colaboración y de la fusión para minimizar estos costes de internacionalización.
Hace falta que la sociedad catalana opte firmemente por la investigación y el desarrollo, así como para mejorar la formación de las personas, desde sus niveles más elementales hasta los niveles académicos más avanzados. En los campos de la I+D hay que prestar especial atención a los procesos de transferencia del conocimiento. Necesitamos crecimiento tecnológico, pero también necesitamos mecanismos que reviertan los beneficios empresariales hacia la universidad y hacia los equipos de investigación de alto nivel, en provecho del conocimiento y de la excelencia de sus profesionales.
El otro gran reto es el de las infraestructuras en toda su globalidad (las comunicaciones, los transportes, la energía...), dando por sentado que se tienen que priorizar aquellas que son necesarias para el cambio de modelo productivo. Las inversiones tienen que tener un enfoque claramente productivo, además de una rentabilidad tanto social como económica. Se tiene que incrementar la eficiencia en la utilización de los recursos y limitar los contaminantes y las emisiones de gases de efecto invernadero. El corredor mediterráneo, como eje de transporte de mercancías, de información y de energía, es una prioridad para el país y un ejemplo de infraestructura necesaria, orientada al futuro con criterios de rentabilidad, oportunidad y sostenibilidad. La construcción de la propia infraestructura ya es, de por sí, un impulso a la economía, pero su utilización mejorará la productividad y, por lo tanto, la competitividad de la industria catalana.
La mejora de la competitividad de la economía pasa necesariamente por la industria, y también por el sector energético. Se hace imprescindible mejorar la eficiencia y el ahorro energético, tanto por razones de sostenibilidad medioambiental, como para aumentar la competitividad de la industria. El sector energético, ligado a la industria más competitiva, tiene que ser motor en la exportación, investigación e innovación, y creación de puestos de trabajo. Por eso hace falta la revisión del mix energético, que sea tecnológicamente equilibrado y competitivo, incorporando energías renovables –su peso en Cataluña está muy por debajo de la media española-, introduciendo mejoras tecnológicas en las redes de transporte y distribución, y favoreciendo la microgeneración y el autoconsumo.
Y esta es la idea que nos une a todas y a todos los abajo firmantes. El convencimiento que la Industria con mayúsculas es el camino, que la industria moderna, preparada, innovadora, respetuosa y comprometida con la eficiencia, la excelencia, la calidad del trabajo, y con la sociedad en todos los ámbitos, sostenible desde un punto de vista económico, medioambiental y social, y con el más elevado nivel de cohesión entre los agentes implicados es la vía más factible para revertir la situación de destrucción de ocupación y de disminución de actividad económica. Es por eso que CCOO y UGT, junto con las entidades, organizaciones, universidades y colegios profesionales abajo firmantes hacemos un llamamiento al conjunto de la sociedad catalana a unirse y a impulsar un gran pacto para defender este nuevo modelo productivo, basado en la industria responsable, innovadora y comprometida en el cambio que permita, entre otros, lograr que el peso de la ocupación industrial llegue al 20% del total de la ocupación en Cataluña. Con la intención de convencer al nuevo gobierno que hay que priorizar la economía productiva y las ayudas a la industria.
UGT de Cataluña, CCOO de Cataluña, Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya, Col·legi d’economistes de Catalunya, Col·legi d’enginyers de Catalunya, PIMEC, FOMENT, Universitat de Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), CONFAV, Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona.
A estas alturas, la mejor respuesta para salir de la crisis, la mejor manera para reactivar la economía y comenzar el camino de la recuperación bien posicionados es la potenciación de la industria y la economía productiva.
La industria forma el núcleo de la genética del tejido productivo catalán, núcleo a partir del cual se generan nuevos procesos y actividades económicas. Es por eso que aunque el peso directo en el conjunto de la economía es aproximadamente de un 18%, las actividades integradas en el perímetro de la nueva industria representan cerca del 50% de la economía catalana. La industria, con los servicios asociados a la misma, es la rama productiva donde se obtienen mayores incrementos de productividad, la pieza clave para generar, aplicar y difundir adelantos en innovación e investigación, así como el elemento capital para la competitividad exterior vía exportaciones. Es en los sectores industriales donde se puede generar más estabilidad y mejores condiciones laborales.
Pero precisamente para salir reforzados, para asentar las bases de esta industria renovada nos hace falta un gran pacto social. Hace falta que nos pongamos de acuerdo en cuáles son los ejes sobre los cuales hay que hacer girar el crecimiento para hacerlo seguro, constante y sostenible, aprendiendo de los errores pasados, así como de los modelos internacionales de éxito que nos permitan, en un futuro, afrontar turbulencias como las actuales con garantías y firmeza.
Es necesario encontrar una solución para la capitalización de las empresas del sector, reorientando el capital financiero para que las empresas industriales puedan tener acceso a liquidez circulante, así como a recursos estables a largo plazo. Esto sólo se consigue en los mercados financieros internacionales, a los cuales es difícil acceder, y una vez se llega, hay que tener en cuenta el coste del endeudamiento como diferencial competitivo con otras economías de la zona euro.
La industria catalana en genérico es un complejo tejido de especificidades sectoriales que hay que tener en cuenta, dado que es a partir de estas especificidades de sector que podemos encontrar vectores de competitividad y explotarlos. De este modo, fruto de procesos de clusterización, u otros tipos de colaboración interempresarial, se puede aprovechar un modelo de éxito como eje tractor de la economía del país. Se tienen que aplicar herramientas de cooperación entre empresas para lograr la fortaleza necesaria para competir en igualdad de condiciones en los mercados financieros y en las plataformas de distribución. La realidad de la dimensión reducida de muchas de nuestras empresas tiene que ser compensada por la vía de la colaboración y de la fusión para minimizar estos costes de internacionalización.
Hace falta que la sociedad catalana opte firmemente por la investigación y el desarrollo, así como para mejorar la formación de las personas, desde sus niveles más elementales hasta los niveles académicos más avanzados. En los campos de la I+D hay que prestar especial atención a los procesos de transferencia del conocimiento. Necesitamos crecimiento tecnológico, pero también necesitamos mecanismos que reviertan los beneficios empresariales hacia la universidad y hacia los equipos de investigación de alto nivel, en provecho del conocimiento y de la excelencia de sus profesionales.
El otro gran reto es el de las infraestructuras en toda su globalidad (las comunicaciones, los transportes, la energía...), dando por sentado que se tienen que priorizar aquellas que son necesarias para el cambio de modelo productivo. Las inversiones tienen que tener un enfoque claramente productivo, además de una rentabilidad tanto social como económica. Se tiene que incrementar la eficiencia en la utilización de los recursos y limitar los contaminantes y las emisiones de gases de efecto invernadero. El corredor mediterráneo, como eje de transporte de mercancías, de información y de energía, es una prioridad para el país y un ejemplo de infraestructura necesaria, orientada al futuro con criterios de rentabilidad, oportunidad y sostenibilidad. La construcción de la propia infraestructura ya es, de por sí, un impulso a la economía, pero su utilización mejorará la productividad y, por lo tanto, la competitividad de la industria catalana.
La mejora de la competitividad de la economía pasa necesariamente por la industria, y también por el sector energético. Se hace imprescindible mejorar la eficiencia y el ahorro energético, tanto por razones de sostenibilidad medioambiental, como para aumentar la competitividad de la industria. El sector energético, ligado a la industria más competitiva, tiene que ser motor en la exportación, investigación e innovación, y creación de puestos de trabajo. Por eso hace falta la revisión del mix energético, que sea tecnológicamente equilibrado y competitivo, incorporando energías renovables –su peso en Cataluña está muy por debajo de la media española-, introduciendo mejoras tecnológicas en las redes de transporte y distribución, y favoreciendo la microgeneración y el autoconsumo.
Y esta es la idea que nos une a todas y a todos los abajo firmantes. El convencimiento que la Industria con mayúsculas es el camino, que la industria moderna, preparada, innovadora, respetuosa y comprometida con la eficiencia, la excelencia, la calidad del trabajo, y con la sociedad en todos los ámbitos, sostenible desde un punto de vista económico, medioambiental y social, y con el más elevado nivel de cohesión entre los agentes implicados es la vía más factible para revertir la situación de destrucción de ocupación y de disminución de actividad económica. Es por eso que CCOO y UGT, junto con las entidades, organizaciones, universidades y colegios profesionales abajo firmantes hacemos un llamamiento al conjunto de la sociedad catalana a unirse y a impulsar un gran pacto para defender este nuevo modelo productivo, basado en la industria responsable, innovadora y comprometida en el cambio que permita, entre otros, lograr que el peso de la ocupación industrial llegue al 20% del total de la ocupación en Cataluña. Con la intención de convencer al nuevo gobierno que hay que priorizar la economía productiva y las ayudas a la industria.
Barcelona, diciembre de 2012
La redacción de este documento ha contado con la participación de personas de reconocido prestigio de las siguientes entidades y organizaciones: UGT de Cataluña, CCOO de Cataluña, Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya, Col·legi d’economistes de Catalunya, Col·legi d’enginyers de Catalunya, PIMEC, FOMENT, Universitat de Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), CONFAV, Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona.
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